La creciente complejidad de los entornos en la nube ha llevado a las empresas a priorizar la gestión del gasto como una estrategia fundamental. Con el objetivo de optimizar costes y la creciente preocupación por el impacto energético de estas infraestructuras, se ha vuelto imperativo contar con herramientas adecuadas que faciliten este proceso.
Una de las soluciones más innovadoras en este ámbito es Costa, una plataforma de FinOps desarrollada por Scalian, que ayuda a las empresas a detectar desviaciones en su gasto, optimizar costes y fortalecer la gobernanza del entorno cloud. La importancia de esta gestión no solo radica en la necesidad de reducir costos, sino también en enfrentar el problema energético creciente. Según datos recientes, los centros de datos en Estados Unidos representaron en 2023 el 4,4% del consumo eléctrico nacional, con un aumento proyectado debido al auge de la inteligencia artificial que podría llevar este porcentaje entre el 6,7% y el 12% en 2028.
A nivel global, la Agencia Internacional de la Energía estima que el consumo de electricidad por parte de los centros de datos podría llegar hasta 945 TWh en 2030, representando aproximadamente el 3% de la demanda de electricidad mundial. Este fenómeno provoca un mayor uso de recursos, incluida el agua para refrigeración, y un incremento en la huella de carbono, problemas que se agravan con la expansión del uso de modelos de inteligencia artificial.
La situación actual pone a las empresas en entornos cloud sobredimensionados y con recursos infrautilizados, lo que dificulta una gestión eficiente del gasto. Esto ha impulsado tanto a la industria tecnológica como a grandes corporaciones a buscar soluciones efectivas, dado que los costes ocultos derivados de una gestión ineficiente pueden tener un impacto negativo significativo en la economía de cualquier entidad.
Scalian ha abordado este desafío creando la plataforma Costa FinOps, que permite a las empresas centralizar y optimizar su gasto en la nube. Esta plataforma ofrece una visión unificada del gasto por proyectos y departamentos, facilitando la detección de anomalías y la elaboración de informes automatizados para la alta dirección. Gracias a su capacidad de análisis potenciada por inteligencia artificial, los usuarios pueden realizar consultas en lenguaje natural, mejorando así la toma de decisiones y el control financiero.
Los resultados hasta ahora han sido prometedores; en proyectos ya en marcha, la optimización del gasto en la nube ha permitido a las empresas reducir sus costes entre un 20% y un 30% en los primeros meses. Esto resulta especialmente valioso en un entorno europeo cada vez más enfocado en la sostenibilidad y la trazabilidad empresarial.
En conclusión, con la regulación en aumento y el llamado a una mayor sostenibilidad, la gestión eficiente del gasto en la nube no solo mejora la gobernanza financiera, sino que también contribuye a la reducción del consumo de recursos y las emisiones de gases de efecto invernadero, alineándose con las obligaciones de gobierno corporativo y reporte que enfrentan las empresas en la actualidad.





