
Ken Thompson y la lección que muchos olvidan: programar mejor es borrar código
Pocas frases explican tan bien una forma de entender el software como la que se atribuye desde hace años a Ken Thompson: “Uno de mis días más productivos fue cuando tiré 1.000 líneas de código”. No es una ocurrencia cualquiera ni una consigna para redes sociales. Resume la filosofía de uno de los nombres más influyentes de la informática moderna,



