La Comisión Europea apura hoy, 3 de febrero, el plazo para participar en la consulta sobre “ecosistemas digitales abiertos europeos”, un proceso que, aunque pase desapercibido fuera del sector, puede acabar marcando decisiones muy concretas: desde cómo se redactan los pliegos de contratación pública hasta qué tipo de proyectos reciben financiación y qué requisitos se exigirán para reducir dependencias tecnológicas en áreas críticas.
El objetivo de Bruselas es recopilar evidencias y propuestas antes de elaborar una hoja de ruta que se trasladará al Parlamento Europeo y al Consejo de la Unión Europea. En la práctica, se busca algo más que un “sí, el código abierto es importante”: se pide a empresas, administraciones, comunidad técnica y ciudadanía que expliquen qué está fallando, qué barreras impiden adoptar y sostener software abierto en Europa y qué medidas serían realmente útiles para fortalecer un ecosistema digital propio.
Por qué este formulario importa más de lo que parece
Europa vive una contradicción: el software de código abierto está en el corazón de buena parte de la economía digital (infraestructura, servidores, contenedores, bases de datos, herramientas de seguridad, web, automatización…), pero el control de las decisiones clave —precio, licencias, hoja de ruta, disponibilidad, soporte, jurisdicción— suele estar fuera.
Esa dependencia se nota cuando llega un cambio brusco de condiciones: subidas de licencias, limitaciones de uso, cambios de modelo comercial, o exigencias de cumplimiento que obligan a migraciones urgentes. Y se nota también cuando el mantenimiento de piezas críticas recae en muy pocos desarrolladores o equipos pequeños, sin estructura sostenible.
En ese contexto, la consulta es una oportunidad para que quienes operan tecnología a diario —pymes, integradores, consultoras, startups, responsables de sistemas, responsables de compras, universidades— pongan encima de la mesa lo que normalmente se queda en conversaciones privadas: los costes reales de la dependencia, el impacto de la falta de alternativas y el valor del código abierto como infraestructura estratégica.
Qué está pidiendo la Comisión, en claro
El cuestionario gira alrededor de cinco ideas que se repiten:
- Diagnóstico realista: qué fortalezas tiene el ecosistema europeo y qué debilidades lo frenan (financiación, fragmentación, falta de adopción, barreras legales o de compra pública).
- Casos prácticos: dónde el código abierto aporta valor medible (coste, seguridad, agilidad, interoperabilidad, control de datos).
- Medidas concretas: qué debería hacer la UE para acelerar adopción y sostenibilidad (no solo subvencionar “innovación”, también mantenimiento y soporte).
- Áreas prioritarias: en qué tecnologías debería concentrarse Europa si quiere autonomía real (cloud, virtualización, ciberseguridad, IA, repositorios, herramientas de desarrollo, hardware abierto…).
- Sectores con mayor impacto: dónde una estrategia “open source” puede reducir riesgos y mejorar competitividad (administración, sanidad, educación, industria, servicios digitales, etc.).
Qué tipo de aportación puede tener más impacto (si solo queda un rato)
Quienes trabajan en tecnología saben que lo importante no es el “manifiesto”, sino el detalle operativo. En una consulta como esta suelen pesar especialmente tres tipos de respuestas:
- Ejemplos con fricción real: “esto nos obligó a cambiar”, “esto nos bloqueó”, “esto encareció un proyecto”, “este requisito del pliego nos dejó fuera”.
- Lecciones aprendidas: migraciones, modelos de soporte, gobernanza, auditoría, contribución empresarial a proyectos, gestión de vulnerabilidades y cadena de suministro.
- Propuestas accionables: medidas fáciles de implementar y medir, con incentivos claros y sin crear burocracia nueva innecesaria.
Una pauta útil: responder como si se estuviera explicando la situación a alguien que decide presupuesto y regulación, pero no vive en la consola. Qué problema hay, cuánto cuesta, qué riesgo evita, y qué cambio normativo lo haría posible.
Lo que ya está aflorando en las respuestas (y por qué conviene sumarse)
Entre las contribuciones ya publicadas aparecen mensajes repetidos: la necesidad de un enfoque “open source first” en la contratación pública (pliegos por requisitos funcionales y no por marca), el refuerzo de la soberanía digital mediante infraestructuras propias, y un mayor apoyo a la sostenibilidad de proyectos críticos (mantenimiento, seguridad, auditorías, gobernanza) frente a la financiación puntual.
También se subraya un enfoque muy pragmático: para muchas organizaciones, el código abierto no es una bandera ideológica, sino una forma de reducir dependencia, auditar lo que se ejecuta y reinvertir presupuesto en talento local, soporte y mejora continua.
Este es precisamente el tipo de contexto que la Comisión necesita para que la estrategia no se quede en un documento aspiracional: voces de quienes despliegan, pagan, securizan y operan.
Qué puede pasar después
La consulta es una fase temprana, pero orienta el tono de lo que viene: recomendaciones, programas, criterios de compra pública y marcos de financiación. Si las aportaciones se quedan en generalidades, lo normal es que la respuesta política también lo haga. Si llegan casos concretos y propuestas realizables, es más probable que la estrategia aterrice en medidas útiles: compras públicas más abiertas, mejores incentivos para contribución, apoyo al mantenimiento de dependencias críticas y menos dependencia de plataformas externas en piezas clave del ciclo de vida del software.
Preguntas frecuentes
¿Quién puede participar en la consulta europea sobre ecosistemas digitales abiertos?
Ciudadanía, empresas, asociaciones, administraciones, universidades y comunidad técnica. No es un formulario “solo para expertos”, aunque ayuda aportar ejemplos y experiencia.
¿Qué debería incluir una respuesta para que sea útil a la Comisión?
Problemas concretos (barreras, costes, dependencia), casos de éxito y propuestas accionables (contratación pública, financiación sostenible, incentivos a contribución, auditorías, seguridad).
¿Qué temas conviene destacar si se trabaja en infraestructura, sysadmin o desarrollo?
Interoperabilidad, portabilidad, soberanía del dato, cadena de suministro, mantenimiento de dependencias críticas, auditoría de seguridad, y el impacto de los cambios de licencia o modelo comercial en la continuidad de servicio.
¿Qué medidas suelen pedirse con más fuerza en este tipo de procesos?
Compra pública por requisitos (no por marca), “open source first” cuando sea viable, fondos para mantenimiento y seguridad, e incentivos para que las empresas contribuyan de forma estructural a proyectos que usan.