OpenClaw

Lucy-agent convierte OpenClaw en un compañero de IA instalable con memoria

Lucy-agent es uno de esos proyectos pequeños que explican bastante bien hacia dónde se está moviendo el desarrollo con Inteligencia Artificial. Ya no se trata solo de llamar a un modelo por API, lanzar un prompt y esperar una respuesta. La nueva capa de trabajo está en crear agentes con identidad, memoria, reglas de operación, habilidades técnicas y una forma

PicoClaw: un agente de IA “de bolsillo” en Go que apunta al edge (y pone nervioso al stack pesado)

En pleno auge de los “AI agents”, la mayoría de asistentes personales y frameworks de automatización han seguido una tendencia clara: más capacidades… a costa de más dependencias, más memoria y más complejidad operativa. Frente a ese camino, PicoClaw plantea lo contrario: un asistente de IA ultra ligero, escrito en Go, empaquetado como binario autocontenido y pensado para funcionar en

OpenClaw se cuela en el “rack mental” de los sysadmin: agentes, conectores y una nueva superficie de riesgo

OpenClaw está dejando de ser “otra moda de IA” para convertirse en algo mucho más incómodo —y atractivo— para administradores de sistemas y desarrolladores: un agente que vive cerca del usuario, con conectores a herramientas reales (correo, chat, calendario, navegador) y con capacidad de ejecutar flujos de trabajo de forma persistente. En febrero, el proyecto dio además un salto simbólico:

Elena Digital López

OpenClaw bajo la lupa: cuando los “skills” de un agente se convierten en un riesgo para sysadmins y desarrolladores

La escena se repite en muchos equipos técnicos: un agente de Inteligencia Artificial promete automatizar tareas repetitivas, desde revisar un repositorio hasta operar con APIs, generar informes o “limpiar” bandejas de entrada. Se instala un skill, se copian un par de comandos y el sistema empieza a “hacer cosas”. El problema, según el análisis publicado por VirusTotal a principios de

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