La frase cayó como una piedra en un auditorio acostumbrado a escuchar que “todo está en la red”. Bjarne Stroustrup, creador de C++, lanzó una advertencia directa durante su visita a la Universidad de La Laguna (ULL): “No puedes aprender a programar por Internet”. No era un alegato contra lo digital, sino una llamada de atención sobre un problema cada vez más común: la formación basada en contenidos desactualizados, contradictorios o simplificados, que termina erosionando la base técnica de quienes aspiran a trabajar en el sector.
En su intervención, Stroustrup defendió que C++ sigue siendo una pieza crítica en la tecnología contemporánea, precisamente porque suele operar “por debajo del radar”. En sistemas operativos, navegadores, motores de videojuegos, herramientas de alto rendimiento y componentes de infraestructura, C++ continúa como un lenguaje estructural: a menudo no se ve, pero sostiene mucho de lo que se usa a diario. En palabras recogidas durante el acto, la idea es clara: “C++ permanece en el código”, incluso cuando el usuario final no lo percibe.
La trampa de la abundancia: demasiado contenido, poca fiabilidad
El mensaje de Stroustrup apunta a una paradoja: nunca ha sido tan fácil acceder a información, y sin embargo cada vez es más difícil distinguir lo correcto de lo simplemente popular. Internet está lleno de tutoriales, fragmentos de código y “recetas” para resolver problemas inmediatos. Pero en programación —y en particular en C++— el contexto importa: estándar del lenguaje, compilador, plataforma, librerías, estilo de diseño y prácticas de seguridad.
El riesgo, según el enfoque que se desprende de su advertencia, es que muchos aprendices construyen su conocimiento sobre capas frágiles:
- Guías antiguas que enseñan patrones superados por C++ moderno.
- Ejemplos que funcionan “en mi máquina” pero fallan en producción.
- Explicaciones que omiten conceptos esenciales (gestión de recursos, modelos de memoria, concurrencia, diseño de APIs).
- Contenidos que priorizan atajos frente a comprensión.
En un lenguaje que ha evolucionado durante décadas, aprender con material de otra época puede llevar a una conclusión falsa: creer que se domina C++ cuando, en realidad, se está repitiendo un subconjunto limitado y, a veces, problemático.
No es “Internet vs. libros”: es “curación vs. ruido”
La afirmación “no puedes aprender a programar por Internet” suele interpretarse como una enmienda a la totalidad. Sin embargo, el trasfondo es más matizado: Internet es útil, pero no puede ser el único pilar. Lo que Stroustrup pone sobre la mesa es la necesidad de una ruta de aprendizaje estructurada, con fuentes consistentes, revisión crítica y una base conceptual sólida.
En esa línea, recomendó recurrir a libros actualizados como A Tour of C++ o Programming: Principles and Practice Using C++, que ordenan el conocimiento y evitan el “aprendizaje a saltos” que imponen los tutoriales dispersos. El argumento no es romántico (“los libros de antes eran mejores”), sino práctico: una obra bien editada obliga a coherencia, define términos, construye progresión y reduce contradicciones.
Por qué C++ hace que el problema sea más visible
La advertencia no se limita a C++. Pero en C++ se nota antes por una razón: es un lenguaje donde rendimiento, control y responsabilidad van de la mano. Esto lo convierte en un estándar industrial para entornos exigentes, pero también en un terreno donde un consejo malo puede salir caro.
Un ejemplo típico es el salto entre “código que compila” y “código que resiste el mundo real”. En C++ moderno, conceptos como RAII, el uso correcto de la biblioteca estándar, la gestión segura de memoria y el diseño orientado a mantenibilidad son parte del oficio. Aprender únicamente con snippets sueltos suele empujar a copiar patrones sin comprenderlos, y eso se traduce en errores difíciles de detectar: fugas, condiciones de carrera, fallos intermitentes y problemas de seguridad.
Por eso su visita a una universidad no es anecdótica: el debate no es solo tecnológico, sino educativo. La idea que subyace es que programar bien no es memorizar recetas, sino aprender a razonar sobre sistemas, límites, costes y consecuencias.
Qué implica esto para quien quiere aprender hoy
La advertencia de Stroustrup llega en un momento en el que la industria pide perfiles “listos para producir” desde el primer día, mientras la oferta formativa se fragmenta entre vídeos, hilos, cursos y herramientas automáticas. El mensaje es incómodo porque obliga a admitir que la velocidad de consumo de contenido no equivale a aprendizaje.
En la práctica, la conclusión es más útil que polémica: quien quiera aprender programación —y especialmente C++— necesita combinar:
- Fuentes estructuradas (libros, temarios, cursos con rigor).
- Documentación y referencias fiables (y actualizadas).
- Práctica deliberada (proyectos reales, depuración, pruebas).
- Revisión crítica (mentores, código revisado, comunidades técnicas serias).
Internet seguirá siendo parte del camino, pero no puede ser la brújula única. Si la red es el “mapa”, hace falta también el “criterio” para no perderse.
Preguntas frecuentes
¿Se puede aprender C++ desde cero sin universidad, pero evitando contenido desactualizado?
Sí, pero requiere una ruta estructurada: libros actualizados, documentación fiable y práctica constante con proyectos. La clave es verificar fechas, versiones del estándar y evitar tutoriales que enseñen patrones antiguos sin contexto.
¿Cuáles son los libros más recomendados para aprender C++ con enfoque moderno?
Stroustrup suele recomendar A Tour of C++ y Programming: Principles and Practice Using C++, porque ordenan conceptos y se alinean con prácticas actuales del lenguaje.
¿Cómo identificar un tutorial de C++ que está obsoleto o es riesgoso?
Señales típicas: no menciona el estándar (C++17/C++20/C++23), abusa de ejemplos con gestión manual de memoria sin justificarlo, ignora la biblioteca estándar, o propone “trucos” sin explicar implicaciones de seguridad y rendimiento.
¿Qué fuentes online suelen ser más fiables para C++ en entornos profesionales?
Además de libros, conviene priorizar documentación oficial, referencias técnicas mantenidas por la comunidad y materiales asociados a estándares, compiladores y herramientas actuales, en lugar de contenido viral o sin fecha.