De los telegramas al “haz de luz”: la historia de los primeros cables submarinos y el legado del TAT-8

A simple vista, Internet parece etéreo: una nube de datos que se mueve sin esfuerzo entre continentes. Pero la realidad es mucho más física, casi industrial. Bajo el océano, miles de kilómetros de cable han sostenido durante más de siglo y medio la comunicación global. Antes de los vídeos en 4K y de la Inteligencia Artificial, hubo un objetivo más modesto y, a la vez, revolucionario: conseguir que un mensaje cruzara el mar sin depender de barcos.

Los primeros cables submarinos nacieron en la era del telégrafo y, desde entonces, cada generación ha sido un pulso entre la ambición humana y un entorno que no perdona: presión, corrosión, movimientos del fondo marino y riesgos en las plataformas continentales. Con el tiempo, el cable submarino pasó de ser una proeza puntual a convertirse en una autopista silenciosa. Y en ese relato, el TAT-8 ocupa un lugar especial: fue el primer cable transatlántico de fibra óptica, la prueba definitiva de que el futuro no iba a viajar por cobre, sino por luz.

Cuando el océano era una barrera y el cable, una apuesta

Los cables submarinos no se inventaron con la fibra. Durante décadas, la tecnología dominante fue el cobre, primero para telegrafía y más tarde para telefonía. En el Atlántico, la serie de cables TAT (Trans-Atlantic Telephone) fue el símbolo de esa evolución: cada nueva generación multiplicaba capacidad y fiabilidad.

En el propio material histórico que se conserva sobre el desarrollo de la fibra submarina, Bell Labs recordaba que su primer cable telefónico transatlántico, el TAT-1, fue retirado tras 22 años de servicio y más de 10.000.000 de llamadas, con una capacidad de 48 circuitos. El contraste con lo que vendría después es casi cómico: en el mismo texto se menciona que el cable TAT-6, instalado con diseño coaxial, alcanzó una capacidad de 4.200 circuitos y mantenía costes operativos similares, un ejemplo temprano de cómo el cable no solo conectaba: escalaba.

Pero la telefonía mundial ya pedía más. Y ahí apareció la fibra.

La fibra óptica bajo el mar: antes de TAT-8, hubo ensayos y “océanos artificiales”

La fibra óptica en tierra empezó a entrar en servicio en 1977, pero sumergirla en el océano era otra historia. A finales de los setenta y principios de los ochenta, Japón, Reino Unido, Francia y Estados Unidos trabajaban en cables ópticos submarinos, y Bell Laboratories (junto con Simplex Wire and Cable) avanzaba en prototipos, repetidores ópticos y pruebas de resistencia.

Uno de los hitos menos conocidos, pero decisivos, fue el ensayo en aguas profundas del cable SL Lightguide en el Atlántico Norte. En agosto y septiembre de 1982, se desplegó y recuperó un tramo de cable y un repetidor a 5.500 metros de profundidad, en una operación pensada para contestar a una pregunta simple: ¿aguantará la fibra el proceso real de tendido, tensión y recuperación sin romperse? Los resultados fueron contundentes: se demostró transmisión sin errores a 274 Mbit/s y 420 Mbit/s durante pruebas, y la variación máxima de pérdidas por temperatura, tensión y presión fue inferior a 0,1 dB. Más importante aún, el cable y los empalmes sobrevivieron a la operación sin roturas de fibra.

En paralelo, Bell Labs también trabajaba con simulación: su instalación de Holmdel llegó a incluir un “océano artificial” para someter cable y componentes a presión y temperatura controladas, imitando condiciones de fondo marino. La obsesión era lógica: cuando un sistema se hunde dos o tres millas de profundidad a lo largo de miles de kilómetros, hay que acertar a la primera.

Después del ensayo de 1982, llegó un paso intermedio clave: el sistema OPTICAN, un tendido de más de 100 km entre Gran Canaria y Tenerife que sirvió como banco de pruebas para lo que, poco después, sería el gran salto transatlántico.

TAT-8: el cable que cruzó el Atlántico con luz

Con ese aprendizaje acumulado, en 1988 se materializó el TAT-8. Según la ficha técnica recopilada, el sistema fue el octavo cable transatlántico de comunicaciones, pero el primero transatlántico de fibra óptica. Su capacidad inicial era de 280 Mbit/s, equivalente a unos 40.000 circuitos telefónicos, y conectaba Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

El cable tenía elementos de ingeniería que marcaron época. Uno de los más relevantes fue el uso de regeneradores opto-eléctrico-opto como repetidores: en lugar de amplificar señales eléctricas como en cables anteriores, el sistema regeneraba la señal óptica con ventajas de coste y separación entre repetidores, reduciendo la necesidad de hardware asociado. La separación típica entre equipos presurizados rondaba los 40 km, y cada fibra se modulaba a 295,6 Mbit/s para transportar 280 Mbit/s de tráfico.

También hubo innovación “geográfica”: el TAT-8 logró servir a tres países con un único cruce del Atlántico gracias a una unidad de ramificación submarina situada en la plataforma continental cerca del Reino Unido. Sus puntos de aterrizaje fueron Tuckerton (Nueva Jersey), Widemouth Bay (Inglaterra) y Penmarch (Francia).

El proyecto se construyó en consorcio y, según el resumen histórico, tuvo un coste inicial de 335 millones de dólares en 1988. Y su éxito fue tan inmediato que se convirtió en argumento industrial: la capacidad se llenó en 18 meses, cuando algunos pronósticos optimistas sugerían que tardaría una década o que, directamente, “no harían falta más cables”.

El detalle que conecta el cable con el nacimiento de la Web

A veces, una infraestructura cambia el mundo sin anunciarlo. Entre las historias asociadas al TAT-8 hay una que lo acerca a los orígenes del Internet moderno: con la nueva capacidad disponible, IBM acordó financiar un enlace dedicado T1 entre Cornell University y CERN, completado en febrero de 1990. Ese salto de conectividad entre Estados Unidos y Europa se cita como un factor que facilitó demostraciones tempranas de la World Wide Web y apoyó la adopción de TCP/IP en Europa en un momento clave.

No es que el TAT-8 “inventara” Internet, pero sí contribuyó a lo que toda revolución tecnológica necesita: ancho de banda real y estable para conectar comunidades de investigación a ambos lados del Atlántico.

Del hito tecnológico al reciclaje: el cable que vuelve a la superficie

El TAT-8 fue retirado del servicio en 2002, y durante años permaneció en el fondo marino. Sin embargo, en 2025 comenzó un proceso de recuperación para reciclaje liderado por Subsea Environmental Services, con el buque MV Maasvliet diseñado para labores de recuperación. Para agosto de 2025, se habían recuperado 1.012 km de cable, con descarga prevista en el puerto de Leixões (Portugal) y reciclaje en Sudáfrica por Mertech Marine.

La imagen tiene algo de círculo completo: el cable que demostró que la fibra era el futuro ahora se desmonta pieza a pieza, no como fracaso, sino como parte del ciclo natural de una infraestructura que se renueva constantemente.


Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Cuál fue el primer cable submarino transatlántico de fibra óptica y qué capacidad tenía?
El TAT-8 fue el primer cable transatlántico de fibra óptica. Tenía una capacidad de 280 Mbit/s, equivalente a unos 40.000 circuitos telefónicos.

¿Cómo funcionan los repetidores en un cable submarino de fibra óptica como el TAT-8?
El TAT-8 utilizaba regeneradores opto-eléctrico-opto, que regeneraban la señal óptica en equipos presurizados separados aproximadamente 40 km, permitiendo largas distancias con transmisión estable.

¿Por qué se retiran y reciclan cables submarinos antiguos?
Porque quedan fuera de servicio, ocupan rutas útiles y contienen materiales valiosos (metales, recubrimientos, elementos estructurales). En el caso del TAT-8, el proceso de recuperación comenzó en 2025 para su reciclaje.

¿De verdad los tiburones atacaban cables de fibra óptica?
Hubo incidentes en ensayos tempranos (como un cable de pruebas en Canarias) asociados a la ausencia de ciertas protecciones, lo que llevó a desarrollar blindajes específicos. En el TAT-8, el riesgo se consideró menor en gran parte de la ruta, aunque la experiencia impulsó mejoras de diseño en cables posteriores.

Fuente: wikipedia y Atlantic cable

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