Collabora Office salta al escritorio: la nueva pieza en la batalla por la ofimática y la soberanía digital

Collabora Productivity ha dado un movimiento clave en el tablero de la ofimática con el lanzamiento de Collabora Office para escritorio, una suite que lleva al ordenador de sobremesa y al portátil la misma experiencia que hasta ahora se conocía en Collabora Online, su solución de edición colaborativa en la nube.

La novedad no es menor: por primera vez, usuarios de Windows, macOS y Linux pueden instalar una aplicación nativa que combina tres elementos muy buscados hoy en empresas y administraciones públicas:

  • código abierto;
  • trabajo offline sin depender de la nube;
  • y compatibilidad real con documentos de Microsoft Office.

Todo ello, con una apuesta explícita por la privacidad y la soberanía del dato.


Una suite moderna con el corazón de LibreOffice

Collabora Office para escritorio se presenta como una suite ofimática completa, con:

  • procesador de textos y maquetación básica;
  • hoja de cálculo;
  • aplicación de presentaciones;
  • y herramienta de dibujo para gráficos vectoriales y diagramas de flujo.

El motor que mueve todo esto es el mismo que el de LibreOffice, al que Collabora lleva años contribuyendo como uno de los principales desarrolladores. Sobre esa base, la compañía ha construido una interfaz moderna, coherente con la de Collabora Online: barras de herramientas claras, pestañas, diseño limpio y un foco deliberado en las funciones que utilizan la mayoría de profesionales en su día a día.

La idea es que un usuario que ya trabaja con Collabora en el navegador pueda abrir la versión de escritorio y sentirse “en casa” al instante, sin tener que reaprender menús ni iconos.


Documentos que se quedan en el dispositivo

Uno de los mensajes más fuertes del lanzamiento es el enfoque offline-first. Collabora subraya que:

  • la suite es 100 % de código abierto;
  • no incluye componentes ocultos ni telemetría invasiva;
  • y está pensada para que los documentos se procesen en el propio dispositivo.

Nada sale del ordenador si el usuario no decide compartirlo o integrarlo con otra plataforma. En un contexto de preocupaciones crecientes sobre vigilancia, filtraciones de datos y dependencia de grandes nubes públicas, este mensaje conecta especialmente bien con administraciones públicas, universidades y empresas reguladas.

Al mismo tiempo, la suite mantiene una interoperabilidad amplia: abre y guarda sin problema tanto en ODF (ODT, ODS, ODP…) como en formatos OOXML de Microsoft (DOCX, XLSX, PPTX), lo que permite convivir con el ecosistema Office sin obligar a nadie a cambiar de herramienta de golpe.


Instalación sencilla y sin Java

Aunque se basa en el núcleo de LibreOffice, la nueva Collabora Office introduce cambios en la “capa baja” tecnológica. Uno de los más relevantes es la ausencia total de Java.

En la práctica, eso implica:

  • instalaciones más limpias y predecibles;
  • menos dependencias del sistema;
  • y un paquete más sencillo de distribuir y mantener.

La interfaz, además, está construida con tecnologías web modernas (HTML, JavaScript, CSS, Canvas, WebGL), lo que facilita iterar rápido sobre la experiencia de usuario y mantener exactamente el mismo aspecto entre la versión online y la de escritorio.

En su primera versión pública, la suite está disponible para:

  • Windows 11 (64 bits), en formato .appx;
  • macOS 15 Sequoia o superior, para procesadores ARM (Apple Silicon);
  • Linux x86_64, distribuido como Flatpak.

Se trata de un lanzamiento inicial, con la propia empresa pidiendo feedback explícito para pulir rendimiento, corregir errores y completar la traducción en todas las interfaces.


¿En qué se diferencia de LibreOffice “puro”?

La llegada de Collabora Office para escritorio no sustituye a LibreOffice, ni pretende hacerlo. Más bien, lo complementa.

Mientras LibreOffice mantiene su rol como gran suite ofimática comunitaria, con una interfaz muy potente y un enorme abanico de opciones, Collabora Office se posiciona como una variante más:

  • Interfaz más simple y guiada, con menos menús profundos y valores por defecto pensados para el trabajo profesional típico.
  • Misma experiencia que en la nube, lo que facilita el salto entre edición online y offline.
  • Sin Base integrado (la aplicación de bases de datos), a diferencia de LibreOffice o de la línea “Classic” de Collabora, más orientada a usuarios avanzados.
  • Menos “ruido” para usuarios que solo necesitan escribir documentos, hojas de cálculo y presentaciones.

Para muchas organizaciones, especialmente las que despliegan escritorios Linux o estaciones de trabajo mixtas, esta combinación puede resultar atractiva: la solidez del motor LibreOffice, envuelta en una interfaz alineada con la colaboración moderna.


El espejo inevitable: Microsoft Office y Microsoft 365

Toda suite ofimática que aspire a hacerse un hueco serio en el mercado tiene inevitablemente un interlocutor principal: Microsoft Office / Microsoft 365.

En ese terreno, Collabora Office no compite en base a IA integrada, servicios añadidos ni ecosistema de comunicaciones, sino en tres ejes muy concretos:

  1. Modelo de licencia: código abierto frente a software propietario ligado a suscripción.
  2. Control del dato: ejecución local, sin nube obligatoria, frente a un enfoque claramente cloud-first.
  3. Interoperabilidad suficiente: abrir y guardar en DOCX, XLSX y PPTX, sin necesidad de pagar por Office.

No se trata de replicar cada rincón de Microsoft 365, sino de ofrecer una alternativa convincente para quienes quieren reducir dependencia de un único proveedor o necesitan cumplir políticas estrictas de soberanía digital y cumplimiento normativo.


Tabla comparativa: Collabora Office vs LibreOffice vs Microsoft Office

A grandes rasgos, así se sitúan las tres suites en algunos aspectos clave:

CaracterísticaCollabora Office (escritorio)LibreOfficeMicrosoft Office / Microsoft 365
Modelo y licenciaCódigo abierto, basado en LibreOffice; descarga gratuita; soporte comercial opcionalCódigo abierto, gratuito, mantenido por comunidadSoftware propietario; principalmente bajo suscripción (Microsoft 365)
Plataformas de escritorioWindows 11 (64 bits), macOS ARM (Sequoia o superior), Linux x86_64 (Flatpak)Windows, macOS, múltiples distribuciones LinuxWindows y macOS; apps móviles y versión web
Enfoque de datosProcesamiento local; diseño “offline-first”; integración opcional con servidores propiosProcesamiento local; sin nube propia integradaFuerte integración con OneDrive, SharePoint, Teams y otros servicios cloud
Interfaz de usuarioModerna, unificada con Collabora Online; barras contextuales y pestañasInterfaz clásica con menús y barras; múltiples estilos disponiblesInterfaz de cinta (“ribbon”) consolidada en entorno corporativo
Dependencia de cuenta/nubeNo requiere cuenta para usar la suite; colaboración según plataforma donde se integreNo requiere cuenta; colaboración avanzada depende de tercerosRequiere cuenta Microsoft para sacar partido a la colaboración y la nube
Compatibilidad con DOCX/XLSX/PPTXAlta compatibilidad; también soporta ODF como formato abiertoAlta compatibilidad; ODF como formato nativoCompatibilidad nativa con sus propios formatos; soporte parcial de ODF
Componentes adicionalesDocumentos, hojas de cálculo, presentaciones, dibujo; sin Base integradaIncluye Base (bases de datos) y más asistentes avanzadosIntegración con Outlook, Teams, OneNote, Access (según edición)
Integración con IASin asistente de IA propio en este primer lanzamientoSin IA generativa integrada a nivel de suiteCopilot y otras funciones de IA integradas en Word, Excel, PowerPoint, etc.

La comparación deja claro que Collabora Office intenta ocupar el espacio intermedio: la potencia técnica del mundo LibreOffice, con una capa de usabilidad moderna, y la interoperabilidad necesaria para convivir con archivos de Microsoft sin renunciar al control del dato.


Un lanzamiento con claro aroma europeo

Más allá de la tecnología, el movimiento de Collabora tiene una lectura política y económica evidente: en un momento en el que muchas instituciones europeas hablan de soberanía digital, disponer de una suite ofimática moderna, abierta y desplegable tanto en servidores propios como en escritorios Linux, Windows o macOS refuerza la autonomía frente a modelos puramente cloud y propietarios.

La combinación de Collabora Online en la infraestructura del cliente y Collabora Office en el escritorio ofrece precisamente ese escenario: editar un documento en un portátil sin conexión, subirlo después al servidor colaborativo de la organización y seguir trabajando en equipo, todo sin salir del ecosistema de software libre.

Queda por ver hasta dónde llega la adopción y cómo evoluciona el producto a partir del feedback de empresas, administraciones y comunidad. Pero el mensaje ya está sobre la mesa: la ofimática de escritorio sigue viva, y el debate sobre quién controla los documentos vuelve a estar muy presente.


Preguntas frecuentes sobre Collabora Office para escritorio

¿Qué ventajas ofrece Collabora Office frente a otras suites ofimáticas para quienes buscan soberanía digital?
Collabora Office permite trabajar con documentos de forma local, sin depender de una nube propietaria, al tiempo que mantiene compatibilidad con formatos de Microsoft Office y con el estándar abierto ODF. Al ser de código abierto, puede auditarse y desplegarse junto con Collabora Online en servidores propios o en nubes controladas por la organización, lo que encaja con políticas de soberanía digital y cumplimiento del RGPD.

¿Está pensada la nueva Collabora Office solo para Linux o también para usuarios de Windows y macOS?
Aunque Collabora tiene una presencia histórica en el ecosistema Linux, la nueva suite está disponible también para Windows 11 y macOS en equipos con Apple Silicon. La intención es clara: ofrecer una alternativa abierta y coherente tanto en escritorios Linux como en entornos mixtos donde conviven máquinas Windows y Mac.

¿Puede sustituir completamente a Microsoft Office en una empresa?
Depende del tipo de organización. Collabora Office cubre con solvencia la creación y edición de documentos, hojas de cálculo y presentaciones, con buena compatibilidad con DOCX, XLSX y PPTX. En entornos que dependen profundamente de funciones específicas de Office, integraciones muy cerradas o flujos ligados a Outlook y Teams, la sustitución total requiere análisis y pruebas. En muchos casos, la adopción se plantea de forma gradual: primero en determinados departamentos, escritorios Linux o ámbitos donde la soberanía del dato pesa más.

¿Qué diferencia práctica notará un usuario de LibreOffice al pasar a Collabora Office para escritorio?
Lo más visible será la interfaz: Collabora Office ofrece una apariencia más moderna y alineada con la versión web, con menos menús profundos y valores por defecto más sencillos. Para usuarios que solo necesitan redactar, calcular y presentar, la experiencia puede resultar más directa y menos abrumadora. Quienes precisen funciones muy avanzadas, como el uso intensivo de Base o ciertos asistentes específicos, seguirán encontrando en LibreOffice “clásico” o en Collabora Office Classic el entorno más completo.

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