COBOL y los sistemas críticos: la advertencia del caso SSA ante una migración apresurada

El anuncio del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) en Estados Unidos sobre su intención de migrar en apenas unos meses el código base del sistema de la Administración de la Seguridad Social (SSA) ha reavivado un viejo debate en el mundo del mantenimiento de sistemas: ¿es viable reemplazar de forma acelerada una infraestructura crítica escrita en COBOL? Para los profesionales del sector, la respuesta es clara: no sin riesgos sistémicos considerables.

Los sistemas que soportan el pago de pensiones, prestaciones por discapacidad y otros beneficios federales en EE. UU. están compuestos por decenas de millones de líneas de código COBOL. Se trata de un lenguaje que, si bien data de 1959, está especialmente optimizado para tareas de procesamiento masivo de datos y operaciones contables: justo lo que la SSA necesita. El sistema ha evolucionado durante más de cuatro décadas, incorporando lógicas empresariales complejas, parches, validaciones legales y reglas de negocio imposibles de traducir directamente a un sistema nuevo sin pérdida funcional o introducción de errores.

Los ingenieros de mantenimiento de sistemas legacy conocen bien el valor de lo que ya funciona. En muchos entornos críticos, la fiabilidad supera la modernidad como prioridad técnica. COBOL sigue siendo excepcionalmente robusto, con tasas de error muy por debajo de los sistemas modernos. Además, ejecuta operaciones de entrada/salida y transacciones con una estabilidad difícil de replicar sin un rediseño funcional profundo. De hecho, gran parte de los planes de modernización actuales no eliminan COBOL, sino que lo encapsulan mediante wrappers, emulación o integración por capas con sistemas modernos (Java, .NET, APIs REST, etc.).

El problema se agrava con la escasez de profesionales cualificados en COBOL. Muchos desarrolladores con experiencia se han jubilado, y los nuevos ingenieros rara vez reciben formación en este lenguaje. Esto convierte cualquier tarea de reescritura en un proceso de ingeniería inversa: lento, costoso y proclive a errores. Para mitigar estos riesgos, los proyectos de migración bien planificados se desarrollan en paralelo durante años, manteniendo sistemas duplicados en producción y validando resultados con pruebas exhaustivas.

DOGE, sin embargo, plantea una reingeniería total en cuestión de meses. Esta propuesta ignora principios básicos de gestión de sistemas legacy, como la preservación de la semántica funcional, la trazabilidad de reglas de negocio y la compatibilidad hacia atrás. Cada una de esas omisiones podría traducirse en interrupciones en el pago de beneficios, pérdida de registros, errores de cálculo actuarial o fallos de seguridad.

Las lecciones de proyectos fallidos como el intento canadiense de sustituir su sistema tributario COBOL por uno nuevo son claras: sin un análisis profundo de dependencias, sin refactorización incremental y sin pruebas progresivas, los riesgos superan ampliamente los beneficios.

Para los responsables de mantenimiento, el mensaje es claro: modernizar no significa reemplazar a cualquier coste. COBOL puede convivir con nuevas arquitecturas siempre que se apliquen estrategias de modernización progresiva, orientadas a servicios y con un plan de migración realista. Saltarse esos pasos no solo es técnicamente irresponsable, sino también socialmente peligroso cuando se trata de sistemas de los que dependen millones de ciudadanos.

Referencia: Wired

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