La idea de construir una web completa en apenas dos horas con ayuda de Inteligencia Artificial ya no circula solo en demos de laboratorio o en vídeos promocionales. En los últimos días, un hilo viral en X ha vuelto a poner sobre la mesa una promesa que cada vez se repite más dentro del ecosistema de herramientas creativas: que un diseñador, un desarrollador o incluso un perfil sin grandes conocimientos técnicos puede pasar de una idea a un sitio funcional en una sola tarde combinando Claude Opus 4.6 y Figma Make.
El mensaje, como suele ocurrir en redes, llega envuelto en un gancho agresivo. El hilo asegura que la Inteligencia Artificial puede crear “una web completa en dos horas y gratis” y acompaña esa afirmación con una colección de nueve prompts pensados para estructurar el trabajo, desde la arquitectura inicial hasta el diseño, la propuesta de valor, la maquetación y el refinado del resultado. El reclamo es evidente: prometer páginas de “5.000 dólares” hechas en una fracción del tiempo habitual. Pero una cosa es el impacto viral del formato y otra, bastante distinta, lo que realmente se puede dar por demostrado.
Lo interesante no es tanto el tono del hilo como el contexto que lo hace creíble para una parte creciente del mercado. Figma ya permite elegir Claude Opus 4.6 como uno de los modelos disponibles dentro de Figma Make, junto a otras opciones como Claude Sonnet 4.6 o Gemini. La propia compañía describe Opus 4.6 como una opción orientada a proyectos más desafiantes y dinámicos, lo que encaja con usos donde no solo se busca dibujar una interfaz, sino también interpretar instrucciones complejas, proponer una estructura coherente y traducirla a una experiencia navegable.
Además, Figma Make no se queda en la idea de un simple generador de pantallas. La documentación oficial explica que los archivos creados en esta herramienta pueden publicarse en la web como prototipos funcionales o como aplicaciones web. Eso ayuda a entender por qué este tipo de hilos está teniendo tanta difusión: ya no se vende solo un boceto más rápido, sino un flujo que promete acercarse mucho más al producto final.
De la maqueta al sitio funcional
El gran cambio de fondo está en cómo se ha ido reduciendo la distancia entre pensar una web, diseñarla y ponerla online. Hasta hace relativamente poco, el flujo habitual seguía siendo bastante fragmentado: primero la idea, luego el wireframe, después el diseño visual, más tarde la implementación y, finalmente, el despliegue. Ahora empiezan a aparecer herramientas que intentan conectar todas esas fases en una sola conversación con la máquina.
Ahí es donde encaja el papel de Claude Opus 4.6. Anthropic no lo presenta como un simple modelo generador de texto, sino como uno de sus sistemas más potentes para tareas complejas, razonamiento prolongado y trabajo sobre contextos amplios. En su propia presentación, la compañía recoge incluso una valoración de Figma en la que se afirma que Opus 4.6 genera aplicaciones y prototipos interactivos complejos en Figma Make con un rango creativo notable y que es capaz de traducir diseños detallados y tareas de varias capas a código en el primer intento. Esa afirmación no prueba por sí sola que cualquiera pueda levantar una web comercial de calidad profesional en dos horas, pero sí indica que la colaboración entre ambas herramientas no es un simple experimento externo de usuarios.
Eso explica por qué el hilo viral no parece del todo descabellado, aunque sí bastante más contundente de lo que hoy puede sostenerse como verdad general. La secuencia de nueve prompts funciona, en el fondo, como una plantilla de trabajo: definir el tipo de web, ordenar la arquitectura, fijar estilo visual, perfilar copy, aterrizar secciones, refinar detalles y preparar el resultado para publicación. La novedad no está en que existan prompts, sino en que ya hay herramientas suficientemente maduras como para ejecutar una parte importante del proceso con una calidad inicial mucho más alta que hace un año.
Gratis, pero no exactamente para todo el mundo
Uno de los puntos más discutibles del mensaje viral es el uso de la palabra “gratis”. Figma Make no funciona como una utilidad completamente abierta sin condiciones. Según la propia documentación de Figma, crear archivos de Figma Make dentro de equipos requiere un Full seat en un plan de pago, aunque otros tipos de usuario pueden probarlo en borradores. Además, el uso de funciones de IA consume créditos, que dependen del plan y del tipo de asiento asignado. Figma explica también que los límites de créditos para usuarios con Full seat empiezan a aplicarse a partir del 18 de marzo de 2026, momento en el que será necesario esperar al siguiente ciclo o comprar créditos adicionales si se supera el cupo.
Eso no invalida el fondo del fenómeno, pero sí obliga a rebajar el tono. Lo que existe hoy no es una fábrica universal de webs profesionales completamente gratis y lista para sustituir a cualquier estudio digital. Lo que sí existe es un flujo mucho más rápido para crear propuestas, prototipos avanzados, landings y primeras versiones de producto con una fricción muy inferior a la de hace unos meses.
Lo que cambia para agencias, freelances y equipos de producto
La pregunta importante ya no es si la IA puede generar una web razonable a partir de buenos prompts. A estas alturas, la respuesta empieza a ser claramente sí. La cuestión real es otra: qué parte del trabajo de una web sigue siendo diferencialmente humana y qué parte se está convirtiendo en una commodity acelerada por modelos.
Para muchas agencias y freelances, el riesgo no está en que un cliente pulse un botón y desaparezca de golpe todo el mercado, sino en que el listón de lo “mínimamente aceptable” ya suba mucho desde el primer borrador. Un cliente que antes necesitaba varios días para ver una dirección visual o una arquitectura básica puede ahora obtener una versión convincente en horas. Eso cambia expectativas, márgenes y tiempos de entrega.
También obliga a distinguir mejor entre una web “que sale” y una web realmente sólida. La estrategia de marca, la diferenciación visual, el rendimiento, el SEO técnico, la accesibilidad, la integración con negocio, la analítica y la optimización posterior siguen siendo capas que no desaparecen por tener una maqueta funcional generada en menos tiempo. Lo que sí desaparece, o al menos se reduce, es parte del trabajo mecánico que antes consumía demasiadas horas antes de enseñar algo tangible.
Visto así, el hilo viral acierta en una cosa y exagera en otra. Acierta al captar que la combinación de Claude Opus 4.6 y Figma Make ya permite acelerar de forma muy seria la creación de sitios y prototipos web. Exagera cuando presenta ese salto como una fórmula universal, gratuita y prácticamente equivalente a una web profesional cerrada y lista para cualquier cliente. La realidad, como casi siempre con la IA, está en medio: no es humo, pero tampoco magia.
Preguntas frecuentes
¿Claude Opus 4.6 se puede usar oficialmente dentro de Figma Make?
Sí. Figma incluye Claude Opus 4.6 entre los modelos que pueden seleccionarse en Figma Make para trabajar con proyectos más complejos y dinámicos.
¿Figma Make permite publicar webs o solo prototipos?
La documentación de Figma indica que los archivos de Figma Make pueden publicarse en la web como prototipos funcionales o aplicaciones web accesibles públicamente.
¿Es verdad que se puede usar gratis sin límites?
No exactamente. Figma Make depende del tipo de asiento y del plan, y el uso de funciones de IA consume créditos. Los usuarios con Full seat han tenido un periodo sin aplicación estricta de límites, pero Figma ya ha detallado cómo se aplican esos créditos y restricciones.
¿La IA ya puede sustituir por completo a una agencia web?
Todavía no de forma general. Sí puede acelerar muchísimo la creación de propuestas, estructuras, landings y primeras versiones, pero una web profesional completa sigue dependiendo de factores como estrategia, SEO, rendimiento, accesibilidad, analítica, integración y mantenimiento.







