La monitorización suele empezar por una pregunta sencilla (“¿está mi servicio arriba?”) y termina, antes o después, en una necesidad mucho más compleja: entender qué está pasando cuando algo falla y poder reaccionar sin perder tiempo entre métricas dispersas, alertas ruidosas o paneles que no explican el contexto.
En ese escenario aparece CheckCle, una plataforma autohospedada y de código abierto que busca cubrir la monitorización “de punta a punta” para equipos de sistemas, DevOps y desarrollo: desde checks de disponibilidad y latencia hasta vigilancia de certificados SSL, historial de incidentes, ventanas de mantenimiento, páginas de estado públicas y notificaciones por múltiples canales.
Qué propone CheckCle (y por qué importa)
La promesa de CheckCle se apoya en una idea muy práctica: centralizar la visibilidad operativa con una herramienta que puedas desplegar “en cualquier sitio”, sin depender de un SaaS externo. Eso encaja especialmente bien en entornos donde importan la soberanía del dato, el control de costes, la latencia o la segmentación por redes internas.
A nivel de “bloques funcionales”, la plataforma agrupa:
- Uptime monitoring de servicios y endpoints (p. ej., HTTP, DNS y Ping), además de servicios TCP y APIs.
- Seguimiento del rendimiento: tiempos de respuesta, degradaciones y eventos de disponibilidad con estados tipo UP/DOWN/WARNING/PAUSE e historial asociado.
- Monitorización de SSL y dominios: emisor, caducidad, días restantes, estado y avisos.
- Monitorización de servidores (Linux y Windows en beta) con métricas como CPU, RAM, uso de disco y actividad de red, apoyada en un agente instalable de forma simple.
- Gestión operativa: programación de mantenimientos, gestión de incidentes y páginas de estado públicas.
- Alertas e integraciones: notificaciones por email y canales habituales en equipos técnicos como Telegram, Discord o Slack.
- Panel de administración con gestión de usuarios, retención de datos, multilenguaje y temas (modo claro/oscuro).
El matiz relevante no es solo la lista de funciones, sino el objetivo: que el equipo deje de “volar a ciegas” cuando el problema real no es que un servicio caiga, sino entender por qué cae, a quién afecta y qué hay que priorizar para recuperar.
Despliegue: pensado para ponerse en marcha rápido
Uno de los enfoques más claros del proyecto es reducir la fricción de instalación. La documentación oficial plantea un arranque rápido con Docker Compose para levantar la plataforma en minutos y empezar a crear monitores sin una configuración compleja.
En cuanto a requisitos, CheckCle se presenta como un sistema capaz de funcionar con recursos modestos en escenarios de monitorización reales. Como referencia, la guía indica desde 1 vCPU y 500 MB de RAM para un uso básico, y recomienda para producción 2 o más vCPU y entre 2 y 4 GB de RAM, además de almacenamiento SSD y ciertos requisitos de conectividad según el caso (por ejemplo, IP pública si se necesita acceso externo). La propia documentación afirma que se ha probado en escenarios con más de 70 checks de uptime, 15 servidores y más de 60 certificados SSL manteniendo un consumo bajo de CPU y memoria.
Además, el proyecto declara compatibilidad con x86_64 (amd64) y arm64, citando entornos como Raspberry Pi modernos con sistema de 64 bits y Macs con Apple Silicon, lo que abre la puerta a laboratorios domésticos, despliegues edge o instalaciones ligeras para monitorizar sedes remotas.
Casos de uso donde encaja especialmente bien
Sin necesidad de convertirlo en una “navaja suiza” para todo, hay escenarios donde una plataforma de este tipo suele aportar valor rápido:
- Operación diaria en pymes y equipos pequeños: checks de servicios, SSL y alertas claras sin mantener un stack de observabilidad sobredimensionado.
- Infraestructura distribuida: necesidad de monitorización regional (o desde distintos puntos) para detectar degradaciones y no solo caídas totales.
- Servicios internos y cumplimiento: preferencia por autohospedar por privacidad, requisitos contractuales o control de datos.
- Visibilidad de cara a negocio: páginas de estado y reporting para comunicar incidencias de forma transparente a usuarios o clientes.
Una tendencia que crece: “autohospedar” también la observabilidad
En los últimos años, muchas organizaciones han asumido el coste y la complejidad de la observabilidad moderna… pero también han empezado a cuestionarse la dependencia de servicios externos para monitorizar activos críticos. Herramientas como CheckCle se sitúan en ese punto intermedio: unificar lo esencial (disponibilidad, experiencia básica del servicio, SSL, incidentes, alertas) con un despliegue accesible.
La clave, como siempre, estará en el encaje con el entorno: el número de endpoints, la criticidad, el tipo de alertado, la cultura de respuesta a incidentes y la necesidad de crecer hacia modelos de observabilidad más avanzados. Pero como propuesta “lista para operar” y autohospedada, CheckCle apunta a un espacio muy concreto y cada vez más demandado.
Preguntas frecuentes
¿Qué puedo monitorizar exactamente con CheckCle en un entorno real?
Servicios web (HTTP), resolución de nombres (DNS), conectividad (Ping) y servicios TCP (incluidas APIs sobre TCP), además de certificados SSL/dominios y métricas de servidor (CPU, RAM, disco, red) en Linux y Windows (beta).
¿Qué recursos mínimos necesito para desplegar CheckCle en un VPS?
La documentación menciona un punto de partida de 1 vCPU, 500 MB de RAM y 2 GB de disco, y recomienda para producción 2+ vCPU, 2–4 GB de RAM y SSD con al menos 10 GB libres, ajustando según volumen de checks y retención.
¿Se puede usar CheckCle en ARM, como Raspberry Pi o Apple Silicon?
Sí. El proyecto indica soporte para amd64 y arm64, incluyendo Raspberry Pi modernos (con sistema de 64 bits) y Macs con Apple Silicon.
¿CheckCle incluye alertas y páginas de estado para comunicar incidencias?
Sí. Entre sus funciones figuran notificaciones por email y canales como Telegram/Discord/Slack, así como páginas de estado públicas y gestión de incidentes y mantenimientos.
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