Un reciente estudio llevado a cabo por el proyecto europeo LIFE Innocereal EU ha evidenciado el potencial de los bioestimulantes en el cultivo de cereales, mostrando que su aplicación puede aumentar la producción de trigo en hasta 750 kg por hectárea. Además, el uso de estos productos ha demostrado mejorar la rentabilidad económica de los agricultores en aproximadamente 100 euros por hectárea, incluso cuando se reduce en un 30% el uso de fertilizantes minerales.
El experimento, realizado durante la campaña agrícola 2023-2024 en la Finca Experimental de Rabanales de la Universidad de Córdoba, se centró en el cultivo de trigo blando de la variedad ‘Acorazado’. Fue diseñado para comparar el manejo convencional sin bioestimulantes con varios tratamientos que los incluían, manteniendo las prácticas agrícolas habituales. Se utilizó un diseño experimental en bloques al azar, aplicado en una superficie de 1,5 hectáreas, con cinco tratamientos diferentes y cuatro repeticiones de cada uno. Las aplicaciones se realizaron con maquinaria dotada de tecnología GPS, garantizando la precisión en la colocación de los productos.
Los resultados indicaron que todos los tratamientos que usaron bioestimulantes lograron un aumento en la producción de grano respecto al manejo convencional. El tratamiento más efectivo consiguió un incremento de 750 kg por hectárea, mientras que otros tratamientos mostraron incrementos de entre 500 y 600 kg por hectárea. Destaca especialmente el tratamiento que combinó bioestimulantes con una reducción del 30% en la fertilización, manteniendo altos niveles de producción y un menor coste de insumos, gracias a una mayor eficiencia en el uso de nutrientes.
La campaña se desarrolló con condiciones climáticas típicas de las regiones cerealistas, registrando una lluvia acumulada de 726 mm, lo que refuerza la aplicabilidad de los resultados en climas mediterráneos. Además, la calidad del grano no se vio comprometida; los análisis demostraron que el contenido de proteína y el índice de caída se mantuvieron estables entre los diferentes tratamientos.
Desde un enfoque económico, el uso de bioestimulantes ha demostrado ser beneficioso, aumentando significativamente las ganancias para los agricultores en comparación con el manejo convencional. Esto se traduce en una opción más rentable, al reducir los costes de producción sin sacrificar los rendimientos.
En el actual contexto de alza en los precios de los fertilizantes y la incertidumbre en el valor de los cereales, estos hallazgos posicionan a los bioestimulantes como herramientas fundamentales para mejorar la competitividad y resiliencia de las explotaciones cerealistas. El proyecto LIFE Innocereal EU está alineado con los objetivos climáticos y sostenibles de la Unión Europea, buscando validar y promover soluciones innovadoras en la agricultura.
El consorcio que respalda este proyecto incluye a entidades como el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera y Alimentaria (IFAPA), así como organizaciones de varios países europeos, lo que refleja un esfuerzo colectivo por transformar el sector cerealista hacia prácticas más verdes y competitivas.