Arch Linux estrena 2026 con nueva ISO: kernel 6.18 y un instalador mucho más “pro”

Arch Linux ha arrancado 2026 con una nueva imagen ISO (2026.01.01) pensada, sobre todo, para quien necesita desplegar el sistema en hardware reciente o preparar instalaciones limpias con el mínimo de fricción posible. En el mundo “rolling release”, estas snapshots no son un simple trámite: suelen marcar el punto de entrada más sensato para equipos nuevos, laboratorios, entornos de pruebas y, en general, para administradores que buscan una base actualizada sin tener que encadenar horas de actualizaciones desde una ISO antigua.

Según la información publicada por el propio proyecto, la ISO 2026.01.01 llega con el kernel Linux 6.18.2, un salto relevante para compatibilidad de hardware, especialmente en plataformas y chipsets de última hornada. En paralelo, la imagen incluye el instalador guiado Archinstall 3.0.15, que sigue madurando como herramienta “semi-automática” para quienes quieren acelerar despliegues sin renunciar a la filosofía Arch (control, transparencia y configuración a medida).

Kernel 6.18: más compatibilidad, menos sorpresas en hardware nuevo

Para un sysadmin, el kernel que trae la ISO importa por una razón muy simple: reduce incertidumbre. Un kernel más reciente suele significar mejor soporte para controladoras, Wi-Fi, audio, sensores, GPUs, y un largo etcétera que, en despliegues reales, se traduce en “instala y arranca” frente a “instala y ahora toca pelearse”.

Además, en el ecosistema Linux se viene señalando la rama 6.18 como candidata a kernel de soporte extendido (LTS/longterm), algo que interesa especialmente en estaciones de trabajo corporativas o equipos que no se quiere estar tocando cada dos semanas. Si se confirma y se mantiene como longterm, puede ser una base atractiva para entornos donde se busca equilibrio entre modernidad y estabilidad operativa.

Archinstall 3.0.15: el instalador que ya no es “solo para valientes”

Archinstall lleva tiempo evolucionando desde “menú útil” a “herramienta de despliegue con criterio”. En esta versión incluida en la ISO 2026.01.01, el instalador incorpora mejoras que, en clave de administración, son más importantes de lo que parecen:

  • Soporte para rEFInd como gestor de arranque, una opción interesante para equipos multi-boot o para quienes prefieren una gestión visual y flexible del boot.
  • Posibilidad de instalar CUPS durante el proceso, algo práctico en escritorios/puestos donde la impresión sigue siendo un requisito real.
  • Soporte estable para COSMIC 1.0, el escritorio moderno que está ganando tracción y que algunos equipos ya están evaluando como alternativa.
  • Ajustes y automatismos relacionados con Zram (incluida selección de algoritmo y configuración más dinámica en base a buenas prácticas), útil para exprimir memoria en portátiles, VMs o thin clients.
  • Mejoras en la selección de red y backend, incluyendo IWD en escenarios inalámbricos.
  • Cambios de “calidad de vida” como temporizador en pantalla post-instalación y ajustes dinámicos en ciertos parámetros (por ejemplo, tamaños en configuraciones con LVM).

En la práctica, esto no convierte Arch en una distro “de siguiente-siguiente-final”, pero sí reduce mucho el tiempo hasta tener un sistema base coherente, especialmente cuando se repite el proceso en varios equipos o se trabaja con imágenes y procedimientos internos.

Ojo con NVIDIA: cambios de paquetes y GPUs antiguas

Otro punto que puede afectar a despliegues reales es el escenario NVIDIA. En esta snapshot se advierte del relevo de varios paquetes hacia variantes basadas en módulos abiertos (por ejemplo, cambios del paquete tradicional a variantes tipo nvidia-open), en un contexto donde los drivers más nuevos han ido dejando atrás arquitecturas antiguas como Pascal (GTX 10xx) o anteriores. Esto no significa que esas GPUs queden “inservibles”, pero sí que el camino se complica: puede requerir drivers legacy, repositorios alternativos o más mantenimiento manual.

Para un administrador, la recomendación práctica es simple: inventariar GPUs antes de estandarizar la ISO como base de despliegue y, si hay parque antiguo, validar el plan de driver en un piloto.

Por qué esta ISO importa en operaciones (más de lo que parece)

En un entorno profesional, Arch Linux suele usarse en perfiles concretos: equipos de desarrollo con necesidad de paquetes muy actuales, estaciones técnicas, laboratorios de seguridad, equipos de soporte que viven en terminal, o incluso como base “mínima” para appliances internas. En todos esos casos, una ISO que reduzca pasos manuales y traiga un stack moderno tiene valor operativo.

Algunas ideas típicas para sysadmins:

  • Laboratorios reproducibles: definir un procedimiento de instalación con Archinstall y después aplicar hardening y baseline de paquetes.
  • Imágenes internas / golden image: crear una base con particionado y paquetes coherentes (incluyendo Zram donde tenga sentido) y versionar el procedimiento.
  • Provisioning y automatización: aunque Arch no “regala” automatización como otras distros enterprise, Archinstall puede integrarse en flujos donde se busca consistencia sin perder control.

Comandos útiles para despliegues limpios

En Arch, conviene mantener procedimientos claros para instalación y actualización. Dos recordatorios típicos:

# Actualizar un sistema Arch ya instalado
sudo pacman -Syu
Lenguaje del código: PHP (php)

Y si el equipo es nuevo o se va a reinstalar, la idea con estas ISOs es precisamente empezar desde una base ya reciente y minimizar el “delta” de actualizaciones tras el primer boot.

Preguntas frecuentes

¿Esta ISO “cambia” algo para quienes ya usan Arch Linux?
No. La ISO está orientada a instalaciones nuevas. En sistemas ya instalados, la vía recomendada sigue siendo mantener el sistema al día con las actualizaciones regulares.

¿Archinstall sustituye a la instalación manual clásica?
No necesariamente. Archinstall acelera y estandariza, pero la instalación manual sigue siendo útil cuando se requiere control absoluto (particionado muy específico, cifrado y layouts complejos, o procedimientos muy personalizados).

¿Qué ventaja real aporta el kernel 6.18 en la ISO?
Principalmente compatibilidad de hardware y una experiencia de arranque/instalación más limpia en equipos modernos (Wi-Fi, controladoras, GPUs y periféricos recientes).

¿Qué debería comprobar un sysadmin antes de adoptarla como ISO “oficial” interna?
Como mínimo: compatibilidad de red (Ethernet/Wi-Fi), GPUs (especialmente NVIDIA y equipos antiguos), esquema de particionado/cifrado, y un piloto con el software base que se vaya a estandarizar.

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