Movistar y O2 bloquean Cloudflare: el fútbol vuelve a primar sobre el resto de Internet en España

Una vez más, los derechos del fútbol parecen tener más peso que el acceso libre a Internet. Movistar y O2 han bloqueado el acceso a numerosas direcciones IP de Cloudflare, afectando a miles de páginas web y servicios esenciales. La medida, aparentemente dirigida a frenar la retransmisión ilegal de partidos, ha terminado perjudicando a empresas, desarrolladores y usuarios que nada tienen que ver con la piratería.

Este bloqueo indiscriminado vuelve a poner en cuestión la neutralidad de la red en España, dejando en evidencia la falta de criterio de las operadoras a la hora de aplicar restricciones. Mientras tanto, los clientes de Movistar y O2 sufren los efectos de una decisión desproporcionada, que afecta directamente a su experiencia en Internet sin previo aviso ni alternativa viable.


Cloudflare en el punto de mira: un bloqueo sin sentido

El problema comenzó a principios de febrero, cuando usuarios de Movistar y O2 comenzaron a reportar fallos de acceso a servicios clave como GitHub, Vercel y Microsoft, entre otros. Tras diversas pruebas, quedó claro que el problema estaba en el bloqueo de direcciones IP específicas de Cloudflare, una de las redes de distribución de contenido (CDN) más utilizadas en el mundo.

A diferencia de otras operadoras como Orange o Vodafone, que aplican bloqueos más selectivos, Movistar ha optado por una solución radical: bloquear direcciones IP completas en lugar de filtrar únicamente los sitios infractores. Esto ha provocado la desconexión de miles de páginas web legítimas que utilizan Cloudflare para mejorar su seguridad y rendimiento.

En otras palabras, se ha preferido tirar abajo un puente entero porque un solo coche no tenía permiso para cruzarlo.


El fútbol sigue marcando las reglas en Internet

El principal motivo de este bloqueo parece ser la presión ejercida por LaLiga y otros organismos de derechos deportivos para impedir la piratería de retransmisiones. Sin embargo, lo que debería ser un problema aislado ha terminado convirtiéndose en un nuevo ataque a la neutralidad de la red.

Este tipo de medidas plantean serias preguntas sobre el papel de las operadoras en la censura de contenidos en Internet:

  • No todos vemos fútbol: La mayoría de usuarios en España no consume contenido deportivo de pago, sin embargo, todos pagamos las consecuencias de estas decisiones.
  • El bloqueo es ineficaz: Las webs piratas pueden cambiar de IP en minutos y los usuarios recurren a VPNs, mientras miles de páginas legítimas quedan inaccesibles sin motivo.
  • Un precedente peligroso: Si hoy se bloquea Cloudflare por el fútbol, mañana podrían aplicarse medidas similares contra otros servicios bajo cualquier otra excusa.

En lugar de buscar soluciones eficaces y equilibradas, se opta por la censura masiva, afectando el funcionamiento normal de Internet para millones de usuarios.


Un problema que se repite cuando hay partido

El patrón de bloqueos deja en evidencia la motivación detrás de estas acciones. Los problemas comenzaron el 2 de febrero, coincidiendo con una jornada de liga, y se repitieron el 9 de febrero, justo cuando LaLiga anunció el cierre de DuckVision, una web de streaming de fútbol cuya IP está entre las bloqueadas.

Este tipo de actuaciones ya han ocurrido en el pasado y parece que se han convertido en una práctica habitual. Cuando hay partido, Internet se convierte en un campo de minas para los clientes de Movistar y O2. El acceso a múltiples servicios digitales se vuelve incierto, sin explicaciones claras por parte de la operadora.

Los datos recabados por usuarios afectados muestran que el bloqueo no es una simple incidencia técnica, sino una acción premeditada contra determinadas IPs. De hecho, mientras una dirección bloqueada de Cloudflare es inaccesible, otra adyacente funciona con normalidad, lo que demuestra que el problema no es accidental, sino deliberado.


La activación de ECH y la torpe reacción de Movistar

Uno de los detonantes de este bloqueo podría ser la reciente activación de ECH (Encrypted Client Hello) en Cloudflare, un protocolo que impide a las operadoras identificar qué dominios visitan los usuarios dentro de la red de Cloudflare. Esto les impide bloquear únicamente las webs de streaming ilegal sin afectar a miles de sitios legítimos.

Sin embargo, en lugar de adoptar una solución técnica más precisa, Movistar ha optado por la vía fácil: bloquear direcciones IP completas sin importar las consecuencias. Esta respuesta desproporcionada demuestra la falta de capacidad de la operadora para gestionar estos problemas sin afectar a la experiencia de sus clientes.

Mientras en otros países se aplican bloqueos quirúrgicos, en España seguimos viendo medidas exageradas que generan más problemas de los que solucionan.


Los usuarios buscan alternativas mientras Movistar guarda silencio

Ante la falta de explicaciones y soluciones por parte de Movistar y O2, miles de afectados han tenido que recurrir a alternativas para restaurar su conectividad. Entre las soluciones más utilizadas se encuentran:

  • Uso de VPNs: Permiten eludir el bloqueo al redirigir la conexión a través de servidores en otros países.
  • Cambio de DNS: Configurar servidores como los de Cloudflare (1.1.1.1) o Google (8.8.8.8) puede ayudar en algunos casos.
  • Proxy y redes alternativas: Algunos usuarios están optando por usar servicios como Warp de Cloudflare para acceder a las webs bloqueadas.

No obstante, estas soluciones no son viables para empresas y negocios que dependen de Cloudflare para ofrecer sus servicios. Movistar, por su parte, no ha emitido ninguna comunicación oficial al respecto, más allá de reconocer la existencia de «una incidencia».


¿Hasta cuándo seguirá Movistar priorizando el fútbol sobre el acceso a Internet?

El bloqueo de Cloudflare por parte de Movistar y O2 no es solo un problema técnico, sino una grave vulneración de la neutralidad de la red. El acceso a Internet no debería depender de los intereses de una industria privada, ni de la falta de preparación de una operadora para gestionar bloqueos de forma eficiente.

España no puede permitirse seguir aplicando estrategias de censura masiva mientras en el resto del mundo se buscan soluciones técnicas más precisas. Movistar tiene la obligación de rectificar y garantizar que sus clientes puedan acceder a la web sin restricciones arbitrarias.

El fútbol es un negocio millonario, pero Internet es una infraestructura crítica para el desarrollo económico y social. Mientras las operadoras sigan favoreciendo los intereses de unos pocos a costa del acceso libre a la red, seguiremos enfrentándonos a un problema que va mucho más allá del deporte.

Vía: Banda Ancha y Revista Cloud

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